
A estas alturas del verano todos hemos pasado ya alguna noche cogiendo frío en los riñones, tumbados boca arriba en la arena de la playa, en medio del monte o en la azotea de la ciudad de la que no hemos podido escapar.

A estas alturas del verano todos hemos pasado ya alguna noche cogiendo frío en los riñones, tumbados boca arriba en la arena de la playa, en medio del monte o en la azotea de la ciudad de la que no hemos podido escapar.